Estábamos en Navarra cuando se empezó a esbozar la posible visita a Mallorca. En los días posteriores se le fue dando forma. Los contactos y conocimientos de Pep y Josep Mª han cuidado todos los aspectos de la logística y configuración de las rutas a realizar, un impecable trabajo de meses que ha dado como fruto cuanto a continuación voy a relatar…
Hoy es lunes 5 de Mayo. Tras una jornada laboral marcada por el recuerdo constante de los momentos y las anécdotas vividas durante estos días todo el viaje me parece un sueño… realmente hemos estado en Mallorca?... hemos visto amanecer surcando sus carreteras?... las cristalinas y transparentes aguas de sus calas son obra de nuestra imaginación?
Después de esperar con impaciencia el inicio de esta nueva singladura, todo ha pasado como un suspiro. Debo plasmar en la pantalla del ordenador todos mis recuerdos antes de que el tiempo y la memoria me hagan olvidar los pequeños detalles que hacen que estos momentos se hayan convertido en mágicos e irrepetibles…
Miércoles, 30 de abril.
Hoy nos hemos tomado el día de fiesta. Aunque no hemos quedado con Igor hasta las seis de la tarde para poner rumbo a Barcelona, necesitamos tiempo para los preparativos y ultimar detalles. Cuando llegamos al lugar de la cita Igor ya nos esta esperando. Nos metemos en la autopista y, sorteando las ráfagas de viento y el intenso tráfico de entrada a la Ciudad Condal, llegamos al Maremagnum, donde hemos quedado con el resto de la expedición y con los amigos de Burgmancat que han venido a despedirnos. Decidimos cenar algo rápido en el Fresc Co pues tenemos que estar en la zona de embarque con bastante antelación.



Después llegan las despedidas, emociones contenidas, de alegría en los que nos disponemos a partir, de resignación en los que por diferentes motivos no pueden acompañarnos. Josep Mª nos acompaña hasta el momento del embarque, la única espina que tendremos clavada los que sabemos todo lo que él se ha implicado en este viaje es que no pueda acompañarnos junto a Montse, una espina que no nos arrancaremos hasta que podamos rodar juntos de nuevo.


Empiezan a moverse los vehículos,… camiones, caravanas, coches y, finalmente, las motos vamos entrando en la bodega del barco.

Tras el embarque nos instalamos en nuestros camarotes y regresamos a cubierta para contemplar la partida del buque. Cuando éste alcanza mar abierto nos refugiamos en la zona de cafetería para tomar algo y charlar un rato antes de retirarnos e intentar descansar. Mañana hay que madrugar y nos espera una intensa jornada.



Día 1 de Mayo.
Me despierta la luz del camarote al encenderse. Miro el reloj, las cinco de la mañana, apenas hemos dormido tres o cuatro horas. A las seis desembarcamos en el puerto de Palma de Mallorca.
Aun es de noche cuando abandonamos el barco. Nos dirigimos a la autovía que cruza la isla hasta el Port d’Alcudia donde tenemos el hotel reservado. Durante el trayecto vemos como empieza a amanecer y el sol se refleja en nuestras viseras. Aunque la intención era parar a desayunar algo por el camino hacemos el trayecto de un tirón y llegamos al hotel Alcudia Garden. Conseguimos que nos dejen ocupar ya la habitación y, tras una reparadora ducha y el desayuno, nos disponemos a iniciar nuestra primera jornada en Mallorca.
Me despierta la luz del camarote al encenderse. Miro el reloj, las cinco de la mañana, apenas hemos dormido tres o cuatro horas. A las seis desembarcamos en el puerto de Palma de Mallorca.
Aun es de noche cuando abandonamos el barco. Nos dirigimos a la autovía que cruza la isla hasta el Port d’Alcudia donde tenemos el hotel reservado. Durante el trayecto vemos como empieza a amanecer y el sol se refleja en nuestras viseras. Aunque la intención era parar a desayunar algo por el camino hacemos el trayecto de un tirón y llegamos al hotel Alcudia Garden. Conseguimos que nos dejen ocupar ya la habitación y, tras una reparadora ducha y el desayuno, nos disponemos a iniciar nuestra primera jornada en Mallorca.
























Tras cenar en el buffete del hotel nos vamos a tomar unos cafes y unas copas a un local cercano, pero la falta de sueño de la noche anterior nos pasa factura y nos retiramos pronto para descansar y recuperarnos, puede que la de mañana sea la etapa más dura de todo nuestro viaje.




Cuando llegas a Sa Calobra el espectaculo te sigue dejando boquiabierto. Calas paradisiacas de agua transparente y el espectacular circo que forma el Torrent de Pareis al desembocar al mar entre inmensas rocas con su playa de cantos rodados.

























Y tras unos cuantos quilómetros llegamos a Sóller. Para hacer tiempo hasta la hora de la comida Juanjo nos lleva hasta el faro que domina toda la ciudad y desde donde las vistas del Port de Sóller son verdaderas postales.





























Desde Sant Elm emprendemos el regreso. Nos dirigimos a Palma para coger allí la autovia central que nos llevara hasta nuestro hotel.
La decisión resulta ser un acierto ya que encontramos una terracita al aire libre donde cenamos muy bien mientras charlamos y comentamos con nuestros compañeros de viaje las anecdotas del día.